Me fascinan las mariposas por sus maravillosos colores de diseños únicos y la elegancia en el vuelo hasta posarse en alguna flor. Cuando era pequeña había aún en la ciudad algunas mariposas anaranjadas. Me encantaba atraparlas, hasta que mi papá me explicó que tenían tan sólo veinticuatro horas para vivir. Me resultó tan injusto que pasen esa corta existencia entre mis manos… que decidí dejar de cazarlas. De vez en cuando, al salir de la ciudad, me encuentro con estos seres maravillosos. Ahora, cada vez que veo una, siempre pienso: "disfrutá, que tenés poquito tiempo para conocer el mundo".
¿Dios pensará así de nosotros?
¿Dios pensará así de nosotros?
No hay comentarios:
Publicar un comentario